La galería como elemento clave de la arquitectura: historia, función y evolución

La galería es un elemento de la arquitectura tradicional cuyo funcionamiento pasivo se basa en conceptos que desde una perspectiva contemporánea pueden aplicarse para conseguir objetivos de eficiencia y sostenibilidad.

El lugar confortable, definido dentro de los parámetros de la arquitectura no es un concepto que permita una descripción sencilla. Alison & Peter Smithson daban una definición aproximada de ello en un texto escrito en 1957:“Trabajar o escribir ante una ventana cubierta de enredaderas. Ver la luz del sol extenderse sobre el suelo. Estar de pie mirando a través de la ventana sin deslumbrarse. Poder ver el paisaje, la vegetación o los árboles mientras se está sentado. Poder ver el exterior desde el baño, o quizás, estar doblemente cerrado. Acceder fácilmente a nuestras pertenencias sin advertir su presencia constantemente. Leer en la cama. Sentarse cómodamente y poder hablar una tarde. Disfrutar de un buen nivel de ventilación en verano. Bajar unas persianas de madera en invierno”.

Son muchos los aspectos que influyen en esa emoción serena de comodidad, desde la materialidad a la luz, pasando por el sonido o la temperatura, constructores abstractos del espacio arquitectónico. Sin embargo hay algunos elementos que de manera independiente contribuyen, desde su diseño a progresar en esa investigación no escrita que busca la adaptación espacial como hábitat natural.

Galería o jardín de invierno: génesis y función

Un elemento constructivo que nace casi de forma fortuita y que contribuye a crear un nuevo espacio arquitectónico es la galería. La galería o terraza de invierno es un espacio en el que debido a sus características morfológicas, constructivas ya a su particular orientación es capaz de proporcionar un lugar confortable en ausencia de un foco de calor impuesto. Precisamente por esas condiciones especiales, en muchas ocasiones se convertía en un segundo espacio de estar en viviendas o incluso en un jardín de invierno, con especies que necesitaban mayor cuidado. La galería actuaba como un acumulador de calor, capaz de liberar a través de su inmensa inercia térmica el calor acumulado mediante varios fenómenos naturales como la radiación, convección o conducción.

galerías y fachadas de invierno en la arquitectura clásica

El origen de la galería coruñesa se vincula a la disponibilidad de vidrio en astilleros y su uso en barcos, lo que facilitó la transferencia de tecnología a ciudades marítimas como A Coruña y Ferrol. Koolhaas describe este origen en su publicación Elements of Architecture y señala que en el siglo XVIII la construcción naval promovió la llegada de vidrios costosos para castillos de popa y su utilización posterior en viviendas, donde la galería cerraba la fachada trasera o la de la vivienda.

La galería coruñesa se caracteriza por una fachada posterior formada por una carpintería de madera pintada, apertura de guillotina y acristalamiento sencillo, ya que la tecnología de la época no permitía grandes tamaños. Se trata de un elemento constructivo y no estructural, ya que se cuelga de la fachada preexistente sobre la que se recortan los huecos para el acceso. La fachada está formada por un muro de mampostería de piedra de gran espesor.

Relación entre confort térmico y morfología

El confort térmico de la galería es un rasgo central: aporta climatización a la vivienda de forma que mejora el confort mediante estrategias de aprovechamiento energético en lugar de consumo de recursos. Desde el origen, la galería está diseñada con tecnologías accesibles y masa de aire que favorece la inercia térmica. El esquema básico incluye un vidrio, un muro interior y un espacio de aire entre ellos que actúa como invernadero.

Durante el día, la galería acumula calor: el muro interior se calienta por radiación y la masa de aire semiconfinada eleva su temperatura. Al cesar la radiación, el muro cede calor a la estancia y las puertas que conectan con la galería permiten corrientes convectivas que renuevan el aire, aportando confort. Si las puertas permanecieran abiertas, la corriente convectiva sería continua y natural, facilitando la renovación del aire.

ilustración de flujo de calor en galería con invernadero

La evolución tecnológica de la galería

La galería ha sido la precursora de cerramientos como el muro Trombe-Michel, el Muro Neutralizante de Le Corbusier o las fachadas bioclimáticas. El objetivo subyacente es considerar el cerramiento como un acumulador natural de energía solar que puede cederse a voluntad a los distintos espacios del edificio. Esta idea remite al origen esencial: climatización de un espacio sin consumo de combustibles.

El muro Trombe-Michel aprovecha la diferencia de densidad entre aire caliente y frío, generando corrientes de aire que pueden controlarse mediante rejillas. Es una solución tecnológica que puede regularse de forma manual o automatizada para climatizar el interior. Le Corbusier introduce el Muro Neutralizante como sistema de cerramiento adaptable a diferentes climas, buscando la climatización de una vivienda sin depender de un clima específico. Mies van der Rohe, por su parte, incorpora jardines de invierno en proyectos como la Villa Tugendhat, que, mediante una doble piel de vidrio y una lámina de agua, acumula humedad y calor para favorecer especies tropicales.

muro Trombe-Michel y muro neutralizante en arquitectura

Desde un punto de vista contemporáneo, la incorporación de principios de la galería permite avanzar hacia una arquitectura más pasiva. Las innovaciones actuales en cerramientos de doble piel y el uso de masas de aire caliente con efecto invernadero generan inercia térmica en estructuras ligeras y juntas secas. La galería orientada hacia la fachada de mayor ganancia puede apoyarse en bombas de calor de alta eficiencia para la climatización.

La galería en la arquitectura contemporánea

Obras contemporáneas siguen utilizando la galería o incorporando soluciones basadas en principios de este recurso. Frédéric Druot, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal proponen la galería como envolvente en la transformación de la torre de viviendas Bois-le-Prêtre en París, mejorando la bioclimática y respondiendo a una investigación de largo recorrido. Del mismo modo, el Espai Natura de BAILORULL incorpora la galería como envolvente para mejorar la salubridad. En Villa Urània de SUMO Arquitectos, la galería funciona como regulador climático básico pasivo para la eficiencia energética del edificio.

La reinterpretación de la galería en proyectos recientes mantiene el espíritu original, adaptándola a contextos urbanos modernos. En el Eixample de Barcelona, Bonell+Dóriga propone una galería que sirve como área de almacenamiento o lavadero, pero reconstruida como un centro descentrado de estar. La composición de ocho ventanas altas, con madera en dos tonos, y una cenefa interior crea una atmósfera dinámica, mientras un banco multifuncional integra interior y exterior, generando un espacio de vida y actividad.

Galería contemporánea en Eixample, Barcelona

La incorporación de la galería en la arquitectura contemporánea implica la reinterpretación de un elemento constructivo vernáculo. A través de ella se implementan conceptos para mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad, destacando la importancia de cerramientos que permiten la acumulación y liberación controlada de calor y humedad.

Entre ejemplos de proyectos que exploran estos principios se encuentran Pisos tutelados en Palma de Mallorca de a4SC arquitectos, donde el aprovechamiento solar y la eficiencia energética son claves, y la Galería en el Eixample de Barcelona de Bonell+Dòriga, que propone un espacio de estar central y conectivo dentro del conjunto doméstico.

La galería continúa siendo un puente entre interior y exterior, un dispositivo de confort que, con sus variaciones modernas, mantiene su función esencial: facilitar la aclimatación pasiva y la convivencia en un entorno habitable que armoniza con la naturaleza.

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