Si has encontrado ladrillo visto durante la ejecución de tu reforma es muy probable que quieras saber cómo puedes recuperar su aspecto original para integrarlo en tu proyecto. El ladrillo es un material de construcción atemporal, nunca pasa de moda y su aspecto aporta personalidad a cualquier espacio. Por eso, es muy apreciado en el diseño de dormitorios, salones o espacios de cocina. Además, por su naturaleza es un material resistente y duradero que, con el cuidado adecuado, permanecerá en perfecto estado durante décadas.
Identifica el estado del ladrillo y planifica la limpieza
¿El aspecto de tu ladrillo está deteriorado? Si has decidido recuperar el aspecto original de tus ladrillos tendrás que retirar todas las capas de materiales adheridas sobre él. Para ello tendrás que eliminar restos de mortero, yeso, pintura y todo aquello que no sea propio del ladrillo. En el mejor de los casos el ladrillo estará cubierto por una capa de suciedad, pintura o una ligera mano de mortero. En estos casos lo más adecuado es utilizar un cepillo de cerdas duras, que eliminará restos de suciedad sin dañar la superficie original. Si hay capas más gruesas de mortero o pintura muy adherida, puedes ayudarte de un cepillo metálico combinado con una amoladora.
¿Tus ladrillos tienen una capa que no se marcha con un cepillado manual? Los ladrillos pueden presentar capas de mortero muy gruesas, especialmente aquellos que han permanecido ocultos durante décadas bajo la cal y el mortero. Para eliminar esos restos de mortero deberás repicar la superficie con mucho cuidado. Si los restos de pintura o suciedad son demasiado difíciles de quitar con métodos mecánicos porqué son muy pequeños, puedes optar por procedimientos químicos como el ácido o el disolvente.
Rápida limpieza inicial para áreas pequeñas
¿Estás tratando de recuperar el aspecto de tus ladrillos y alguno está roto? En muchas ocasiones podrás comprobar que después de la faena de recuperación hay ladrillos que estaban rotos o que se han dañado durante el proceso de recuperación. En nuestros centros puedes encontrar una amplia gama de ladrillos. Si el aspecto de tu ladrillo es muy especial y no has encontrado ningún material similar, ha llegado el momento de reparar o reconstruir manualmente el aspecto de la pared. Para ello existen morteros de reparación especiales que te permiten moldear y colorear el aspecto del ladrillo, para conseguir su forma, textura y color original. Por último, y no menos importante, una vez que hayas limpiado y restaurado los ladrillos tendrás que protegerlos para que conserven su aspecto durante mucho tiempo.
Protección y consolidación tras la limpieza
Consolidar: Es probable que después del tratamiento la textura de los ladrillos sea desgranada y poco compactada. Para evitar su deterioro progresivo es importante aplicar un agente consolidante que proporcione dureza y estabilidad a la superficie. Proteger de las manchas: Después de todo el trabajo es lógico que quieras proteger los ladrillos de las manchas, especialmente si están en una zona como la cocina o el salón. Transpirabilidad: Para evitar la aparición de manchas por eflorescencias debes crear una capa impermeable que no comprometa la transpirabilidad de la pared. ADI 600 es la solución para consolidar e hidrofugar paredes tanto interiores como exteriores, conservando el aspecto original del material y prolongando la vida útil del ladrillo. Ya has visto que existen productos hidrofugantes que pueden ser pigmentados para renovar el color del ladrillo. Aunque hay otra opción para cambiar el color original de tu ladrillo y adaptarlo al estilo decorativo de tu hogar: Las pinturas de silicatos, por ejemplo, permiten conservar la textura del ladrillo proporcionando un acabado transpirable, mate y natural. Recuerda que para recuperar el aspecto de una pared de ladrillos es importante eliminar restos de mortero, yeso o cualquier otro tipo de material de obra y posteriormente proteger la superficie de posibles manchas de suciedad.
Alternativas de limpieza y mantenimiento para ladrillo visto y barro cocido
La limpieza es importante no solo para la limpieza diaria, sino también al cuidar las estructuras de los edificios. Incluso el ladrillo más duradero durará más tiempo y complacerá a la gente, si se limpia adecuadamente. Desarrolló varias opciones para la purificación de ladrillos, cada uno de los cuales tiene su propio ámbito de aplicación. A veces, si la contaminación es muy fuerte, tienes que combinar dos o más métodos. El chorro de agua suministrado bajo presión elimina efectivamente las cáscaras de sal y otras manchas. Los sistemas existentes pueden suministrar agua a una presión de 15-220 bar. En lugar de agua, se pueden utilizar chorros de arena. La arena suministrada bajo una presión considerable también ejerce un aumento de presión sobre la superficie. Esto ayuda a eliminar todas las inclusiones que dañan la apariencia de la pared u otra estructura. Junto con las dos variantes nombradas, la técnica mecánica es ampliamente utilizada. Ayuda a eliminar todas las sustancias endurecidas, incluidas las gotas de mezclas de construcción, pinturas y barnices. Pero la suciedad muy fina con cinceles, cinceles, etc. no es conveniente limpiar. Además, pueden dañar la superficie. Por lo tanto, el procesamiento final se lleva a cabo utilizando esmeril grueso. Para asegurar un resultado positivo, después de un tratamiento abrasivo, es necesario enjuagar el ladrillo con una corriente de una manguera. Esto lavará todas las partículas de polvo. Pero todos los efectos mecánicos, incluso los más benignos, pueden dañar una pared de ladrillos. Por lo tanto, los productos químicos también son ampliamente utilizados. Se utilizan solo cuando se procesan ladrillos cerámicos. Pero los bloques de silicato no se pueden limpiar de esta manera. Se dañará inevitablemente. El cemento se adhiere muy fuertemente a la base de silicato. Cuando se elige una u otra variante de la limpieza de ladrillos, debe preparar herramientas especiales. Además de los limpiadores mecánicos, es necesario mantener un tanque de agua listo. Reduce la fuerza de las manchas secas. Dentro de la casa, la pared se humedece con rodillos, cepillos o esponjas. Si el trabajo se realiza en la calle y la contaminación es muy grande, es más práctico usar una manguera. Pero dado que cualquier herramienta manual y eléctrica genera polvo al trabajar, arroja partículas abrasivas, debe cuidar los dispositivos para proteger la salud. Es posible trabajar con la herramienta similar solo en un respirador y gafas especiales. Importante: debes llevar guantes. La ropa para limpiar ladrillos debe ser duradera, sin marcas; Si se ensucia, no debería ser una pena. En cualquier caso, es necesario humedecer las manchas y las incursiones en el material de silicato. Esto simplificará significativamente el trabajo.
Después de la limpieza, se pueden aplicar repelentes de agua para mejorar las características de diseño. Use un cincel para eliminar la suciedad que debe estar en la última vuelta. No está diseñado para remover el cemento (concreto) y se puede opacar rápidamente. El paso del tiempo, el polvo y la polución en general, provoca que las paredes de ladrillo se acaben ensuciando y aunque lavarlos con una manguera de agua puede ser una solución, lo cierto es que para limpiar ladrillos viejos, tendremos que recurrir además a la guía de pasos que ahora te explicamos. Si alguna vez has mojado ladrillos viejos con la intención de limpiarlos, te habrás dado cuenta como el polvo desaparece rápido, pero la suciedad, o tal vez una pintada, no sale tan fácilmente. Lo primero de todo será lavar con agua los ladrillos. Cuando los hayas lavado y se hayan secado, procederemos a su limpieza en profundidad. Con la ayuda de un martillo y un cincel de albañil, tienes que comenzar a picar todos los restos secos de cemento que tengan los ladrillos. El siguiente paso será utilizar una piedra de frotado que te permitirá poder quitar cualquier residuo que esté incrustrado en el ladrillo. Ya casi estamos, ahora tan solo tenemos que aplicar una pequeña solución (de un 10% o menos) de ácido clorhídrico o ácido muriático sobre los ladrillos de modo que puedas eliminar cualquier resto de suciedad y las manchas que suele dejar el mortero seco. Una vez se hayan secado, vuelve a pasar agua por los ladrillos (con la manguera en el caso de estar en una pared o los pasos por debajo del grifo si están sueltos), dejas secar y ¡listo!
