Existen diferencias importantes entre el gres porcelánico y el gres no porcelánico. El gres porcelánico se caracteriza por ofrecer una capacidad menor de absorción del agua. Este valor aumenta de forma relevante su resistencia a la humedad. Para ir al fondo de la cuestión y darte toda la información, hemos hablado con nuestro técnico experto de laboratorio, Daniel Fernández . Las normas internacionales que regulan la fabricación de baldosas cerámicas, ISO 13006, EN 14411, entre otras, clasifican las baldosas en función de dos parámetros: el método de fabricación y la absorción de agua. La combinación de estos dos valores tiene como resultado la creación de diez grupos de producto. Para que una baldosa sea considerada gres porcelánico debe tener una absorción de agua igual o inferior al 0,5% (grupos AIa o BIa). El gres porcelánico se fabrica a partir de una pasta cerámica enriquecida en fundentes, los feldespatos. Ello permite que al cocerla el material alcance el estado líquido. De esta forma la mayor parte de los poros inicialmente presentes quedan tapados. Asimismo se forman fases cristalinas de elevada dureza que mejoran su resistencia a la abrasión y su resistencia a la rotura. Ahora ya sabemos en que se diferencia el gres porcelánico. Para distinguirlo nos bastará consultar la etiqueta que se encuentra en las cajas. Esperamos haberte ayudado. Por esto, y mucho más, el gres porcelánico ha revolucionado la forma en la que entendemos la creación de espacios.
El gres porcelánico es un material compuesto por arcilla y otros minerales seleccionados como caolines y feldespatos. Durante su proceso de fabricación se procesan las materias primas para posteriormente ser prensadas, esmaltadas y, por último, cocidas a altas temperaturas en las líneas de producción. En sus inicios el gres porcelánico se utilizó para revestir suelos, especialmente para aquellos sometidos a alto tránsito. Otra ventaja es que no pierde su color original. Hay diferentes tipos de gres porcelánico en el mercado, y cada uno tiene sus propias singularidades. Por ejemplo, algunos tipos de gres porcelánico son más resistentes al desgaste y al impacto, y otros, destacan por ofrecer un acabado brillante premium. El porcelánico esmaltado cuenta con una capa decorada que le otorga su aspecto final. Aquí es donde destacan vetas, colores y otros recursos gráficos. Pero a diferencia de otros tipos de porcelánicos el bizcocho del porcelánico esmaltado es de una tonalidad diferente, normalmente de color blanquecino debido a las arcillas utilizadas durante su fabricación. El porcelánico de masa coloreada es el gres más popular. Este tipo de gres presenta una tonalidad similar en todas las capas, ya que durante su proceso de fabricación se colorea el bizcocho con pigmentos similares a los de la capa final. Otra ventaja de contar con un bizcocho coloreado es que puedes usar el gres porcelánico en aquellas ejecuciones donde el espesor queda a la vista. La principal diferencia del porcelánico técnico con el resto de materiales es que todo el espesor de la baldosa está conformado por la misma composición. Esto quiere decir que el porcelánico técnico no está formado por un bizcocho y una parte superficial, puesto que toda la pieza tiene exactamente la misma coloración. Otra ventaja del porcelánico técnico es que puede acabarse en acabado alto brillo con técnicas especiales de pulido. Aunque existen muchas diferencias entre los suelos porcelánicos y los tradicionales la respuesta principalmente radica en el lugar de instalación. ¿Dónde vas a instalar la baldosa?

El gres porcelánico cuenta con una absorción de agua muy inferior a la del gres tradicional, por lo que es claramente más recomendable para pavimentar espacios al aire libre o sitios sometidos a temperaturas muy bajas. El porcelánico también es claramente superior para espacios sometidos a un tránsito muy elevado, como locales comerciales o espacios públicos. Una de las principales ventajas del gres porcelánico es que no requiere de ningún tipo de mantenimiento y es muy sencillo de limpiar. No requiere del uso de productos especiales ni de procesos de renovación como el pulido o el encerado para que luzca como el primer día. Para limpiar las baldosas de gres porcelánico únicamente es necesario el empleo de jabones, agua y los utensilios habituales de limpieza.
El rectificado es un proceso de fabricación que ocurre en la última fase de producción del gres porcelánico. Una vez que la pieza ha sido cocida y coloreada los cantos se ven sometidos a un proceso de mecanización. Las palabras porcelánico y porcelanato hacen referencia al mismo tipo de material: el gres porcelánico. Para que un gres porcelánico sea considerado como tal debe cumplir con diferentes características técnicas. A simple vista puede resultar difícil distinguir entre un gres porcelánico y una baldosa tradicional, aunque por el peso y el aspecto del bizcocho podemos obtener alguna pista. ¿Quieres conocer más detalles para elegir el azulejo perfecto? ¿Alguna vez te has preguntado si el porcelanato y porcelánico es lo mismo? ¿Cuál es el termino correcto?
Pisos cerámicos, porcelánicos y porcelanatos. Gili. Tips #16
La respuesta es bien simple: ambas son correctas. La palabra “porcelanato” es, en realidad, un barbarismo creado por la españolización del nombre, de origen italiano, “porcellanato o gres porcellanato” (pronunciado “porchelanato”), aunque, con su uso cuotidiano se ha normalizado. Pero ¿sabemos exactamente que es el gres porcelánico o porcelanato? ¿Conocemos sus propiedades y características? La principal característica del gres porcelánico o porcelanato, y por lo tanto, la gran diferencia con el resto de baldosas cerámicas (azulejo y gres esmaltado), es su, prácticamente nula, capacidad de absorción de agua. Otras características destacables del porcelánico o porcelanato son su elevada dureza y su resistencia a la abrasión. La suma de todas ellas hace que el porcelánico o porcelanato sea un material muy polivalente. Ideal, tanto para interiores como para exteriores y apto, por igual para revestimientos como para pavimentos de todo tipo.
En la actualidad, el gres porcelánico o porcelanato, es la tipología de baldosa cerámica más utilizada en la construcción. El origen es el mismo para todos los tipos de gres porcelánico o porcelanato que ofrece el mercado, pero no, no todos son iguales. Para empezar, existen dos métodos de conformado: la extrusión y el prensado. Todo Masa (tuttomassa) o masa simple: el cuerpo de esta baldosa está compuesto por la misma “mezcla” de materia prima. Doble carga: en esta tipología, el cuerpo de la baldosa está dividido en dos partes. La primera (la de la parte inferior) da cuerpo a la baldosa y suele ser más gruesa, a la vez que de una mezcla más, llamémosla, básica. También encontraremos baldosas rectificadas y no rectificadas. Para estas, la norma EN 14411 también la diferencia con la codificación GL para las esmaltadas (del inglés Glazed) y, con UGL para las no esmaltadas (del inglés UnGlazed, como ya os habréis imaginado).

Entre las primeras destacamos los acabados: pulido, semi-pulido y mate. Pueden ser tanto de masa simple (el clásico “sal y pimienta”) como de doble carga. Y no nos podemos olvidar de la tendencia más actual de todas, las baldosas de 20 mm de espesor. Perfectas para pavimentos exteriores, tanto sobre soporte rígido (soleras de hormigón) como en jardines, o suelos técnicos elevados. Seguro que si estás metido en una reforma o eligiendo suelos para casa, ya has oído hablar del gres porcelánico y del porcelanato. Y claro, llega el momento de la duda: ¿son lo mismo o hay diferencias? Porque todo el mundo los menciona, pero nadie lo deja del todo claro. Tranquilo, aquí te lo explicamos sin tecnicismos ni vueltas raras.
El gres porcelánico es, básicamente, el todoterreno de los suelos y revestimientos. Se fabrica a temperaturas altísimas (más de 1.200 ºC), lo que lo hace súper resistente, casi impermeable y prácticamente indestructible. ¿El resultado? Un material que lo aguanta todo: humedad, golpes, rayones, tránsito intenso… y además se ve espectacular. Otra cosa genial del porcelánico es su capacidad camaleónica. Puede parecer madera, piedra, cemento o mármol, con un realismo que sorprende. Y lo mejor: sin los problemas de mantenimiento de esos materiales. Se limpia fácil, no se mancha y dura años como nuevo. El porcelanato es exactamente el mismo material que el gres porcelánico, pero con “acento latino”. En España y Europa decimos porcelánico; en América Latina, porcelanato. En otras palabras: si vas a una tienda en México o Argentina, por ejemplo, verás “porcelanato”. Si estás en España, verás “gres porcelánico”. Eso sí, a veces se hace una pequeña distinción comercial. En algunos países se habla de porcelanato esmaltado (con una capa decorativa) y porcelanato técnico o “todo masa”, donde el color y la textura están en todo el espesor de la pieza. Este último es el más resistente, ideal para zonas de mucho tránsito. Sea cual sea el nombre que uses, el gres porcelánico (o porcelanato) tiene una lista de ventajas que lo hacen casi imbatible frente a otros materiales. Resistencia brutal: aguanta golpes, rayones y temperaturas extremas sin despeinarse. Baja porosidad: no absorbe agua, así que olvídate de las manchas y la humedad. Fácil mantenimiento: un poco de agua y jabón, y listo. Diseños infinitos: desde madera o mármol hasta cemento o piedra. Lo que imagines, existe. Versatilidad total: va genial en suelos, paredes, exteriores e incluso fachadas. Si hay que ponerle un “pero”, sería que se siente algo más frío que otros materiales como la madera o el vinilo. Pero si tienes calefacción radiante o alfombras decorativas, ni lo notarás. Fácil: el que te guste más. Porque gres porcelánico y porcelanato son lo mismo, así que elige por diseño, formato o acabado, no por el nombre. Y si quieres ir a lo seguro, apuesta siempre por porcelánicos de calidad: duraderos, fáciles de mantener y con ese toque elegante que no pasa de moda. Es una inversión que vale la pena y que seguirá viéndose bien dentro de muchos, muchos años.
Así que ya lo sabes: si alguien te pregunta cuál es la diferencia entre gres porcelánico y porcelanato, puedes sonreír y responder con seguridad: “Ninguna… solo el acento”. ¿Estás pensando en cambiar tu suelo? Elegir el adecuado siempre es una decisión compleja en la que intervienen tanto criterios estéticos como técnicos, y sobre todo de presupuesto. Con todo, independientemente de que se trate de un suelo para interior o uno para exteriores, todos buscamos el tipo de suelo que se adapta a nuestro estilo, y al mismo tiempo resulte práctico y resistente. Algo que podemos disfrutar durante muchos años. Queremos ser de ayuda para que decidir qué tipo de suelo instalar no sea una decisión tan compleja.

El gres cerámico es el material ideal para interiores a un coste mucho más accesible, siempre va esmaltado y es de una gran resistencia. Hoy en día el gres cerámico al tener unas características técnicas inferiores al gres porcelánico, está más limitado en cuanto a diseños, formatos e innovación. La ventaja principal una calidad adecuada a un muy buen precio. Por su composición, podemos decir que se trata de un pavimento frío. En verano es una de las mejores opciones para mantener la casa o el espacio a una temperatura soportable, en invierno es menos cálido por ejemplo que una madera, pero en cambio es un gran transmisor para la calefacción radiante. Por su parte, el suelo porcelánico se caracteriza por su extraordinaria resistencia, más incluso que el gres, ya sea porcelánico toda masa, como esmaltado, material, pulido o semipulido. Con menos mantenimiento, e igual uso, el suelo de gres mostrará los signos del uso antes que el porcelánico. Esta es una de las grandes diferencias entre suelo gres y porcelánico. En su caso, ni siquiera necesita un sellado especial para impermeabilizarlo. Otras diferencias importantes es que se fabrica siempre en pasta blanca en múltiples formatos desde muy pequeños 5×5 hasta grandes formatos 60×120, 120×120, 90×180 o 120×260 y el super grande 160×320.
¿Sabías que para colocar un suelo de gres o uno porcelánico debes regirte por una serie de normas estandarizadas a nivel de fabricación? En dicha regulación se establecen las características técnicas que requiere la fabricación del material cerámico y su clasificación comercial de las baldosas cerámicas. Por ejemplo, la norma UNE-EN ISO 10545-7 o Norma PEI afecta a la resistencia a la abrasión de los materiales empleados, y más concretamente a cómo responden ante el desgaste durante su uso. Este estándar constructivo establece una tabla de valores de resistencia en función del tránsito para ayudarnos a elegir qué tipo de suelo es adecuado instalar. El PEI se nombra con un número romano del uno al cinco. A medida que suma cifra, implica una mayor resistencia por mayor tránsito. Esto marcará para qué estancia es más o menos correcto uno u otro tipo de suelo. Así, los números más altos, son los más adecuados para lugares públicos de alta fricción y uso. La composición de cada uno de estos materiales incide directamente en la densidad del suelo y en consecuencia de la durabilidad de la instalación. A mayor densidad, mayor resistencia. Las densidad está muy relacionada con la porosidad, y esta, a su vez, con la capacidad de absorber el agua (impermeabilización).

Dado que ya conocemos la diferencia entre gres y porcelánico, ahora solo queda explicar para qué estancias son más adecuados cada uno de ellos. Así, para zonas de gran desgaste y trajín, se recomienda utilizar gres porcelánico y no gres por su mayor resistencia y durabilidad. La decisión final sobre qué suelo instalar, como hemos visto, depende de varios factores, en algunos de los cuales se puede interceder (o evitar) y en otros no. Así pues, piensa detenidamente el estilo, espacio, y el precio antes de precipitarte en la compra de tu nuevo suelo.
¿Sabes por qué el gres porcelánico es uno de los materiales más utilizados? Existe una gran variedad de materiales en el mercado, y esto puede suponer un problema a la hora de emprender una reforma ya que, sin el asesoramiento adecuado, muchas veces resulta difícil escoger el que mejor se adapta a nuestras necesidades. El gres porcelánico es una pasta de cerámica compacta, no porosa y dura. En su fabricación se emplea una mezcla de diferentes arcillas arenosas que se hornean a muy alta temperatura hasta conseguir una capa vitrificada no porosa, y por tanto, impermeable. Ya hemos dicho que el gres porcelánico tiene muy baja porosidad, por tanto, es mucho más resistente a la humedad que otros materiales. El gres porcelánico es uno de los materiales más resistentes del mercado. Esta es otra de las ventajas del gres porcelánico. Gres Porcelánico: Está compuesto por una mezcla de arcillas, feldespato y otros materiales que se someten a un proceso de alta temperatura. Porcelanato: Este término a menudo se utiliza para describir un tipo específico de gres porcelánico que presenta una mayor proporción de feldespato. Gres Porcelánico: Se utiliza comúnmente en aplicaciones tanto interiores como exteriores. En resumen, mientras que ambos materiales comparten ciertas características y beneficios, la elección entre gres porcelánico y porcelanato dependerá del uso específico y de las necesidades estéticas del proyecto.
Es importante considerar factores como la durabilidad, el acabado deseado y las condiciones del entorno para tomar la decisión más adecuada. Hablar de cerámica y de gres porcelánico puede resultar algo confuso para la gente que no trabaja con estos materiales. Usados a menudo erróneamente como sinónimos, estos términos en realidad se refieren a materiales muy diferentes entre sí que conviene conocer con más detalle para poder tomar una decisión informada y adecuada para las necesidades de cada proyecto.
Cuando se trata de elegir revestimientos y pavimentos para los ambientes, no es tan sencillo acertar con el material más apropiado. Ampliamente utilizada en el diseño de interiores, la cerámica es un material versátil y elegante cuya historia está vinculada desde la antigüedad con la historia de la construcción y la decoración. Entre los materiales empleados en su producción se incluyen principalmente las arcillas naturales y los minerales. Una vez seleccionados y mezclados, se obtiene una pasta homogénea que, tras someterse a las fases de secado y cocción, adquiere mayor dureza y resistencia. Como decíamos, el gres porcelánico también es un material cerámico que, junto con la porcelana, pertenece a la categoría de las pastas compactas.
Entre los aspectos que lo distinguen de la cerámica de pasta porosa, como pueden ser el cotto o la mayólica, se encuentran el proceso de producción y la temperatura de cocción. La elaboración del gres comienza con la molienda y la mezcla de las materias primas, al igual que en la cerámica tradicional, solo que en este caso se añaden otros elementos que crean una pasta más densa aún. Las típicas características de resistencia, impermeabilidad y porosidad reducida del material se obtienen gracias a la fase de prensado y a la cocción a alta temperatura, durante la cual se produce un proceso de sinterización: la pasta se compacta tanto que adquiere una resistencia mecánica extraordinaria, porque las altas temperaturas sueldan perfectamente las materias primas que la integran. Por eso, el gres es un material cerámico de alta calidad, conocido por su resistencia y su versatilidad estética.
La combinación de elementos y el método de producción hacen que sea ideal para una amplia gama de aplicaciones, ya sea en ambientes interiores o exteriores. Por lo que respecta a las aplicaciones, en comparación con otros tipos de cerámica, ya sea porosa o no, el gres destaca por su gran versatilidad. La elección dependerá de las superficies que se desea revestir y los ambientes a los que se destina el material, pero es importante no subestimar algunos aspectos esenciales. En los espacios interiores, la cerámica es apreciada porque ofrece una estética y un diseño variado con una elegancia atemporal. Sin embargo, es importante recordar que, además del aspecto estético, el gres también proporciona resistencia al desgaste, las sustancias químicas y los cambios bruscos de temperatura. Llegados a este punto, queda claro que tanto la cerámica como el gres son muy parecidos en términos de rendimiento estético, pero muy diferentes por lo que respecta a las propiedades técnicas del material. Para elegir correctamente, es fundamental pensar en el material que ofrecerá mayores ventajas a largo plazo.

No cabe duda de que la cerámica tiene muchos puntos fuertes, como la amplia gama de opciones de esmaltado y la armonía estética que crea en los ambientes, donde se adapta con facilidad a diferentes estilos de decoración. No obstante, si consideramos factores cruciales como la durabilidad y la resistencia, el gres porcelánico destaca como la opción más indicada. Tiene la misma capacidad de crear ambientes armoniosos y elegantes, y además ofrece facilidad de limpieza y de mantenimiento, y es perfecto para espacios exteriores y de tráfico intenso que requieren más robustez (tales como patios, terrazas y caminos). Los suelos y revestimientos de gres también son resistentes a las manchas, el desgaste y la abrasión, por lo que se mantienen íntegros con el paso del tiempo y, por su naturaleza, son más duraderos que la cerámica.
En síntesis, ambos materiales ofrecen una amplia gama de opciones estéticas: la cerámica se elige a menudo por su capacidad de imitar el aspecto de los materiales naturales y porque brinda numerosos colores y acabados que se adaptan a cualquier estilo de decoración. Elegir entre suelo gres, cerámico o porcelánico no es solo una cuestión de estilo: cambia la durabilidad, la resistencia al agua y el rendimiento del pavimento con el paso de los años. Tabla comparativa: cerámico vs gres vs porcelánico. El gres esmaltado puede ser suficiente si buscas buen equilibrio. Elige porcelánico exterior. La gran diferencia está en la absorción de agua y la densidad. No. El gres esmaltado es un punto intermedio: más resistente que la cerámica básica, pero menos denso y duro que el porcelánico. El porcelánico suele ser la mejor opción porque no absorbe líquidos, soporta muy bien la suciedad orgánica y química y se limpia con facilidad. Si buscas equilibrio, el gres esmaltado ofrece una relación calidad-precio muy buena para interior residencial. En muchas reformas sí, especialmente si buscas un suelo duradero, resistente al agua y apto para prácticamente cualquier estancia.
Experiencia internacional en arquitectura, especialmente en Rotterdam, y compromiso con la economía circular. Defensora de la democratización del buen diseño y la accesibilidad del conocimiento técnico.
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