La artroplastia de rodilla es una de las cirugías más aceptadas y con mejores resultados dentro de la cirugía rehabilitadora. No obstante, en ocasiones, puede haber diversas complicaciones. La colocación de espaciadores junto al tratamiento antibiótico ha mejorado notablemente los resultados en el tratamiento de la infección asociada a la artroplastia total de rodilla.
1) Cuidado de la herida y control de la infección
La herida estará suturada con puntos o grapas. Éstos serán retirados varias semanas tras la operación de prótesis rodilla. Hasta entonces, e incluso hasta que la cicatriz esté completamente seca, el paciente deberá evitar sumergir o mojar en exceso la herida.
Seguimiento de la herida: Hay que revisar la herida cada 48-72 horas para detectar los posibles indicios de infección, como el enrojecimiento, hinchazón y sensibilidad excesiva o supuración de la herida. Si crees que puedes tener una infección, contacta con tu médico o enfermera.
Es posible que la herida sangre, habitualmente por la parte mas distal de la herida, y eso NO supone ninguna complicación. Esto se debe a que hay unas pequeñas venas en la parte más distal de la herida y a través de ellas puede existir ese sangrado. Si esto ocurre, acuda a la consulta de enfermeria para que le hagan una cura de la herida y le apliquen unas grapas más por donde esté saliendo la sangre.
En ocasiones puede aparecer un hematoma importante en la rodilla. Esto no lo consideramos una complicación sino una incidencia. En la cirugía para colocar la prótesis tenemos que cortar los huesos, y es en los huesos donde tenemos nuestra mayor reserva de sangre, por lo que es normal que tras la cirugía pueda seguir sangrando el hueso y esto dar a lugar a hematomas que suelen aparecer a los días del alta del hospital. Les puede asustar mucho que aparezcan estos hematomas importantes pero estaría dentro de lo normal. En este caso eleve la pierna, utilice flebotónicos y descanse de la rehabilitación unos días.
Lavarse las manos: Es habitual la tendencia a tocarse la herida, siendo importante evitarlo. De todos modos, por si acaso, hay que mantener las manos limpias para reducir las posibilidades de infección.
Evitar duchas completas: Por lo menos la primera semana tras la cirugía. Tras ello, es recomendable ducharse con un banco de ducha y lavar la herida quirúrgica con agua y jabón. Recuerda no secarla frotando y no uses cremas. Evitar baños: Tanto en bañera como en piscina ya que puede favorecer la aparición de infecciones.
2) Alimentación y aporte nutricional para la cicatrización
Es importante seguir una dieta equilibrada después del reemplazo de rodilla a pesar de que durante las semanas siguientes a la operación el paciente puede no tener apetito. Se aconsejan las primeras semanas potenciar la toma de suplementos proteicos como batidos o yogures con más concentración de proteinas, siendo suficientes los que pueda encontrar en su supermercado habitual, con la intención de ayudar en la cicatrización de la herida quirúrgica así como en la recuperación de la fuerza muscular. También son aconsejables los suplementos o tratamientos con hierro para recuperar la habitual pérdida sanguínea de la intervención.
3) Actividad física y rehabilitación temprana
La actividad física es un elemento clave en la recuperación tras una operación de prótesis de rodilla, sobretodo las primeras semanas en casa tras la cirugía. El paciente debe incluir en su rutina los ejercicios explicados por el médico o el fisioterapeuta, ya que cuanto mejor y con mayor regularidad se realicen, menor será el tiempo de recuperación. Se recomienda empezar a caminar lo antes posible después de la operación, para fortalecer los músculos de la rodilla lo antes posible, ya que en muchos casos debido a la deformidad o al dolor, hay músculos atrofiados debido al desuso. Normalmente, se pueden retomar las actividades cotidianas a las 3 o 6 semanas tras la cirugía.
El programa de ejercicio físico de la recuperación en casa debería incluir:
- Un programa de paseos cortos que aumente gradualmente para aumentar la movilidad del paciente. En un primer momento deberá ser en el interior de casa para después iniciar la actividad en el exterior.
- Ejercicios específicos definidos por un fisioterapeuta con la finalidad de recuperar el movimiento en la articulación así como fortalecerla. Realice este ejercicio durante unos 5 minutos varias veces a lo largo del día. Puede ayudarse poniendo una toalla pequeña en el hueco de la rodilla para tener la sensación de aplastarla (Fig 1 y 2).
- Potenciación vasto interno: Con la pierna totalmente estirada sobre la cama, contraiga el músculo del muslo para levantar la pierna unos 20 cm de la cama (una cuarta). Mantener durante 5 a 10 segundos y luego descender lentamente. Repita el ejercicio 5 minutos de cada hora.
- Bombeo con el tobillo: Movimiento de pie arriba y abajo para ayudar a que baje el edema.
- Ejercicios de extensión de rodilla: con toalla debajo del tobillo, apretar el muslo para extender la rodilla y lograr apoyo cómodo.
- Flexión de la rodilla en la cama y con apoyo: ejercicios progresivos de flexión para recuperar la movilidad.
- Flexión de rodilla asistida y sin apoyo: combinaciones sentado o acostado para mejorar la flexión.
- Ejercicios resistidos: añadir peso ligero al tobillo con saco de arena, garbón, etc., al inicio no superior a 0,5-1 kg.
Dolor o hinchazón después del ejercicio: elevar la pierna y aplicar hielo envuelto en una toalla ayuda a controlarlo. El ejercicio y la actividad deberán mejorar su fortaleza y movilidad constantemente.
4) Caminata, pendientes y apoyo
Caminar adecuadamente es la mejor manera de ayudar a la recuperación de su rodilla. Al principio, caminará con ayuda de muletas. Póngase de pie con el peso bien equilibrado en las muletas, avance la muleta y luego la pierna operada para que el talón toque el suelo primero. Progrese con pasos cortos y luego alargue la longitud y velocidad a medida que mejora la resistencia.
Subir y bajar escaleras: Al principio necesitará un pasamanos y solo podrá subir los escalones de uno en uno. Suba las escaleras con la pierna buena y bájelas con la rodilla operada. Puede necesitar ayuda hasta recuperar la mayor parte de la fuerza.
5) Recomendaciones generales para el hogar tras la operación
Hay que ir con cuidado las primeras semanas tras la sustitución de la articulación para evitar posibles daños hasta que la prótesis se acomode por completo. Tener un familiar o profesional que te ayude en casa durante estas primeras semanas es importante para evitar esfuerzos excesivos. Como principal recomendación, tener una persona que te ayude en casa durante las primeras semanas es muy recomendable y se podría decir que es obligatorio.
Una vez recibas el alta y estés en casa, hay indicaciones generales como:
- Tomar la medicación y seguir las pautas para optimizar su efecto.
- No conduzcas temporalmente; requiere un chófer hasta que el médico indique lo contrario.
- Pierna en alto para disminuir la inflamación, evitando colocar cojines debajo de la rodilla al estirarla.
- Molestias por la noche, caminar un poco para aliviar molestias.
- Medias compresivas para control de la inflamación.
- Evitar infecciones: avisar a tu médico y dentista de la prótesis.
- Calzado cómodo y cerrado para estabilidad y seguridad.
- Evitar el sobrepeso para acelerar la recuperación y adaptación de la prótesis.
6) Observaciones sobre resultados, dolor y vuelta a la vida diaria
La recuperación típica varía y depende de múltiples factores, como la edad, el estado de salud y el cumplimiento del plan de rehabilitación. La cirugía puede requerir meses para recuperar la movilidad y la fuerza; la mayoría de las personas observan mejoras significativas en los primeros meses, con una adaptación progresiva hasta completar la recuperación a largo plazo.
