Colapsa forjado por piscina: riesgos y lecciones de las piscinas desmontables en terrazas

Las piscinas desmontables instaladas en terrazas pueden parecer una solución de ocio atractiva, pero pueden convertirse en un riesgo estructural significativo si no se evalúa la resistencia del forjado y la capacidad de carga de la vivienda.

Riesgo estructural asociado a las piscinas en terrazas

El peso de una piscina llena de agua puede exceder la capacidad de carga de un forjado si este no está diseñado para soportar cargas tan variables y concentradas. Una piscina desmontable de 3x2 metros con 60 centímetros de agua, por ejemplo, puede alcanzar 3.600 kilos, y cada incremento de llenado aumenta aún más la carga sobre vigas, pilares y forjados.

Este tipo de instalaciones se ha convertido en una preocupación recurrente desde el inicio de la pandemia, cuando el confinamiento llevó a más gente a buscar opciones de ocio en casa. En distintos episodios, el peso de la piscina ha causado deformaciones o colapsos parciales en techos y forjados, especialmente en terrazas y estructuras no previstas para soportar tales cargas.

Casos relevantes y qué nos dicen

Imagen de los bomberos frente a la piscina que hizo crujir el forjado del edificio. Una piscina desmontable resquebrajó el pasado 1 de julio el forjado de un edificio en Palma después de que comenzasen a ceder debido al peso que los más de 5.000 kilos de agua ejercían sobre estos. Según fuentes de la Policía Local, la piscina medía 1,10 metros de altura y 4,50 metros de largo. El Cuerpo ha advertido de los potenciales peligros de estas piscinas en la terraza y de la necesidad de consultar a un profesional que analice la resistencia del forjado antes de proceder con la instalación.

Derrumbe de una terraza en julio de 2023 en la localidad castellonense de Benicarló. Tan fácil como hincharla o montarle las patas, llenarla de agua con la manguera y disfrutar. Sin embargo, hace una semana, una de ellas estuvo a punto de colapsar un edificio entero en Palma de Mallorca. Este año, el 1 de julio, una piscina desmontable resquebrajó el forjado de un edificio en Palma de Mallorca. Situada en una terraza superior, su apariencia era muy similar a cualquier otra que podamos comprar en unos grandes almacenes o a través del comercio electrónico. El problema estaba en el interior, en el volumen de agua al que daba cabida.

Nadie en su sano juicio pondría cuatro coches en una terraza doméstica de un piso en la que por sus dimensiones ni siquiera cogerían. Y sin embargo, una piscina que parecía inofensiva, suponía un peso equivalente al de ese número de vehículos: 5.000 kilos. A pesar del riesgo que suponen estas instalaciones, son muy habituales. El boom se produjo en el primer verano pandémico, el de 2020. La imposibilidad de salir de casa para disfrutar del ocio y aquello de mantener distancia con otros para prevenir contagios descubrió para muchos la opción de ponerse a remojo en casa.

Factores que influyen en la seguridad de las terrazas con piscinas

La carga debe evaluarse con criterios técnicos: el Código Técnico de Edificación (CTE) fija sobrecargas variables para diferentes usos. En viviendas residenciales, se señalan 200 kilos por metro cuadrado, y 500 kilos por metro cuadrado en zonas comerciales o públicas de gran afluencia. Pero para terrazas de uso privado, el dato es de 100 kg/m2. En términos prácticos, una piscina de un metro de diámetro o de un metro cuadrado llena con solo 20 centímetros de agua ya alcanza los 200 kilos; cada 10 centímetros adicionales de llenado suman otros 100 kilos, incrementando el riesgo de forma exponencial.

Una instalación desmontable habitual de 3x2 metros y 60 centímetros de nivel de agua equivale a 3.600 kilos. Si la piscina mide 300 x 200 centímetros y se llena con 60 centímetros de agua, el peso total llega a 3.600 kilos, resultado del volumen (Largo×Ancho×Alto) = 3×2×0.6 = 3,6 m3 y del peso específico del agua (1 m3 = 1000 kg).

La rotura de la estructura depende de muchos factores, entre ellos la posición de la carga y puede afectar a elementos estructurales como vigas, pilares o forjados. Concretamente, el exceso de peso puede provocar daños estructurales graves o, en el peor escenario, un derrumbe, especialmente en terrazas no preparadas para estas cargas.

Lecciones de incidentes y recomendaciones prácticas

El caso de Elda (Alicante) mostró que una piscina hinchable, instalada en la terraza, puede hacer que el techo ceda si no se considera la capacidad de carga del forjado. En esa ocasión, el techo cedió al peso de la piscina, y no se lamentaron daños personales graves, aunque dos personas recibieron atención por heridas y ansiedad. En Vila Velha, Brasil, una piscina de 25 metros se derrumbó al perder la base de apoyo, causando la caída de la estructura llena de agua sobre un estacionamiento; afortunadamente no hubo heridos.

En Palma de Mallorca, la Policía Local advirtió que una piscina desmontable de dimensiones considerables ejercía una sobrecarga sobre el forjado de una finca, con casi seis toneladas de agua. Los bomberos y técnicos de urbanismo verificaron daños y ordenaron vaciarla para evitar daños mayores.

La seguridad debe priorizarse: consultar a profesionales para analizar la resistencia del forjado antes de instalar una piscina en una terraza, y evitar exceder la capacidad de carga. Las terrazas y balcones están diseñados para soportar pesos limitados, y superar ese umbral eleva el riesgo de daños estructurales graves o derrumbes.

piscina desmontable sobre terraza (ilustración técnica)

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