Rehabilitando un edificio histórico En 2005, en Núñez i Navarro compramos el edificio al Grupo Planeta e iniciamos un periodo de obras de restauración que duró dos años. Un equipo de la compañía elaboró el plan de reforma y conservación, basado en un cuidadoso estudio artístico del inmueble, un análisis estructural interior y un examen cromático de la fachada.
Fachada y elementos ornamentales: un legado de la modernidad
La fachada posterior La fachada posterior destaca por su belleza y su gran valor ornamental, circunstancia que condicionó la tarea de rehabilitación: se recuperó planta por planta, poniendo especial cuidado en conservar los vitrales; todos ellos, de una calidad artística fuera de lo común.
La casa Lleó Morera es un edificio modernista obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner situada en el paseo de Gràcia n.º 35 de Barcelona. El proyecto fue un encargo hecho en 1902 por Francesca Morera para reformar la antigua Casa Rocamora construida en 1864, que albergaba la Sociedad de Fomento del Ensanche. Después de su muerte en 1904, su hijo Alberto Lleó i Morera continuó las obras y dio nombre al edificio.
El solar presenta una forma irregular, puesto que se sitúa en un chaflán con la fachada dividida en dos lados de distinta longitud. El arquitecto redujo la asimetría de la fachada monumentalizando la esquina con tribuna y balcones circulares y rematando su eje vertical con un templete de piedra con cupulino de mosaico. La planta baja tenía unos grandes ventanales arqueados y balconeras partidas por columnas en el resto de los pisos, donde cada planta se compone de manera diferente. El conjunto está rematado con cresterías de pináculos de piedra muy ornamentadas.
La decoración interior del inmueble, desde el vestíbulo hasta la vivienda principal pero también llegando a las plantas superiores destinadas a alquiler, es una impresionante demostración de las artes aplicadas, en cuya realización Domènech contó con sus colaboradores habituales de primera línea, como los artesanos Mario Maragliano y Lluís Bru en los mosaicos, Antoni Serra i Fiter en la cerámica, Antoni Rigalt i Blanch en los vitrales y Gaspar Homar y Josep Pey en el mobiliario interior. Parte del mobiliario de la planta principal desde 1967 se conserva en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. El edificio se terminó en 1905 y consiguió el primer premio de Arquitectura otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona.
Interiores y detalles técnicos: restauración y nuevos usos
En el interior es donde más tuvimos que actuar. El parqué y los mosaicos de los pisos tuvieron que ser restaurados por especialistas licenciados en Bellas Artes. Así mismo, los baños se reformaron de manera integral, incluidos los mosaicos que los decoran y que mostraban daños diversos derivados del paso del tiempo. Cabe mencionar que también se recuperó una buena parte de la ebanistería y que se sustituyó la madera de las ventanas más deterioradas, tanto por la parte del interior del edificio como por el exterior.
De las cinco plantas que conforman la finca, la tercera, el ático y el entresuelo son las que se encontraban en peor estado de conservación, y, evidentemente, las que requirieron una labor de mejora más intensa y cuidadosa. El entresuelo del edificio era la zona principal que ocupó la familia Lleó i Morera. Para adecuar el espacio a nuevos usos, en Núñez i Navarro elaboramos un estudio exhaustivo de las tareas que se debían realizar y de las necesidades de iluminación, sonido, decoración y seguridad, de acuerdo con las características propias de la finca.
Además, también nos encargamos de supervisar la restauración de los elementos más representativos como son el parqué, la cristalería, la ebanistería o la pintura. Se determinó alumbrar cada sala en función del material de revestimiento de cada pared (pintura plástica, esgrafiados con mármol, yeso o cerámica). Paralelamente, se acordó practicar las perforaciones permitidas para la instalación con el fin de conservar los esgrafiados y las paredes originales de algunas habitaciones.
La evolución del edificio: cronología de rehabilitaciones y protagonistas
En 1902, la familia Lleó Morera encargó a Lluís Domènech i Montaner la reforma de la antigua casa Rocamora, un edificio del paseo de Gràcia de 1864 que acababan de heredar. El solar presenta una forma irregular, ya que se ubica en un chaflán con dos lados de diferente longitud. El arquitecto disimuló la asimetría monumentalizando la esquina con tribuna y balcones circulares y rematando su eje vertical con un templete de piedra con cupulino de mosaico. La planta baja tenía grandes ventanales arqueados y balconeras partidas por columnas en el resto de los pisos, donde cada planta se compone de manera diferente. El conjunto está rematado con cresterías de pináculos de piedra muy ornamentadas.
La decoración interior del inmueble, desde el vestíbulo hasta la vivienda principal, es una impresionante demostración de las artes aplicadas, en cuya realización Domènech contó con sus colaboradores habituales de primera línea, como los artesanos Mario Maragliano y Lluís Bru en los mosaicos, Antoni Serra i Fiter en la cerámica, Antoni Rigalt i Blanch en los vitrales y Gaspar Homar y Josep Pey en el mobiliario interior. El edificio se terminó en 1905 y consiguió el primer premio de Arquitectura otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona. A lo largo de los años el edificio sufrió varias mutilaciones. En 1937 quedó muy dañado el templete de coronamiento debido a un proyectil, y una reforma del local de la planta baja en 1943 anuló las claraboyas y las fantásticas esculturas-jardinera de Eusebi Arnau. La familia Lleó Morera mantuvo la propiedad hasta el año 1943, cuando vendió el edificio a la Sociedad Mercantil Bilbao y, a su vez, esta compañía aseguradora lo hizo unos años después, en 1983, a la Mutualidad General de Previsión Social de la Abogacía de Madrid. Posteriormente fue vendida al Grupo Planeta.
Entre 1986 y 1988 el arquitecto Óscar Tusquets se encargó de la restauración del resto del edificio, y restituyó los pináculos y el templete de la cornisa, que había sufrido graves destrozos por el fuego de ametralladoras durante la guerra civil española de 1936. En 1987-1991 se realizaron varias intervenciones de rehabilitación, recuperando el coronamiento que había perdido. En 2006, el Grupo Núñez i Navarro adquirió la Casa Lleó i Morera y la rehabilitación parcial se repitió entre 2006 y 2008.
La Casa Lleó i Morera es uno de los edificios modernistas más emblemáticos, obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner, que forma parte de la llamada “Manzana de la Discordia”. El proyecto fue un encargo hecho en 1902 por Francesca Morera para reformar la antigua Casa Rocamora construida en 1864. A su muerte, en 1904, su hijo Albert Lleó i Morera continuó las obras y dio nombre al edificio. Es uno de los tres edificios hechos por grandes arquitectos modernistas -Gaudí, Puig i Cadafalch, Domènech i Montaner- que forman parte de la llamada Manzana de la Discordia, junto a la casa Batlló y la casa Amatller.
La casa conserva la riqueza interior gracias a las colaboraciones de artesanos como Eusebio Arnau, Lluís Bru, Mario Maragliano, Antoni Rigalt i Blanch, Gaspar Homar y Josep Pey, entre otros. En 1943, la reforma de la planta baja para abrir una tienda provocó la pérdida de las esculturas de Arnau y de las ventanas modernistas.

Rehabilitación de fachadas: todo lo que necesitas saber
Impacto cultural y legado del modernismo en la ciudad
La casa Lleó Morera permanece en la actualidad como símbolo del modernismo catalán y forma parte de la identidad urbanística del paseo de Gràcia. Su conjunto decorativo y técnico ilustra la colaboración entre arquitectos, artesanos y fabricantes de materiales, y su historia refleja los cambios sociales y tecnológicos de principios del siglo XX.
La intervención contemporánea ha buscado equilibrar conservación y uso moderno, manteniendo la esencia decorativa interior y exterior mientras se adaptan las instalaciones a las normativas actuales y se garantiza la funcionalidad para usos actuales sin perder el valor histórico.