44 palacio de carlos v en granada fachada

El palacio de Carlos V en Granada es una de las grandes obras renacentistas fuera de Italia y la primera gran casa real de los monarcas españoles. El edificio, de cantería, es cuadrado, y mide 63 m de longitud y 17,40 m de altura en las fachadas principales, quedando inscrito en el interior su patio circular, lo que determina una planta extraña y de difícil aprovechamiento, sin precedentes construidos. Está unido al Alcázar árabe, por lo que sólo están decoradas las fachadas sur y occidental, parte de la del norte y sólo una mitad de la otra.

Contexto y propósito de la construcción

El emperador ordenó la construcción del palacio junto a la Alhambra para poder disfrutar de sus maravillas. La construcción del palacio comenzó en 1527 y finalizó en su totalidad en 1957. La construcción pasó por varias etapas, falta de fondos, sublevaciones que pararon las obras, etcétera. Los techos llegaron a hundirse por abandono. Nació entonces en el Emperador el deseo de hacer de Granada uno de sus puntos de residencia, por lo que proyectó construir un nuevo palacio, con mayores comodidades y más espacio que el árabe, pero conectado a éste para seguir disfrutándolo, continuando con ello la labor comenzada por sus abuelos -los Reyes Católicos-, y con el deseo de convertir este palacio en el gran centro áulico del Imperio.

Arquitectura y distribución

El arquitecto encargado de la obra fue Pedro Machuca, un enamorado del renacimiento de acreditada experiencia. La portadas y fachadas destacan por su monumentalidad y decoración. La portada principal esta concebida como un doble arco triunfal, los trofeos y victorias de la parte baja sirven de complemento a los relieves sobre la fábula de Neptuno que, como las alegorías de la Historia y la Fama, flanquean la elegante serliana de la zona alta. En la fachada del palacio son cuarenta.

La porta del mediodía (mirando a la Torre de la Justicia) tiene el cuerpo inferior jónico; los pedestales que se prolongan a los lados para sostener dos leones tendidos tienen en sus netos bajo-relieves con trofeos guerreros, romanos, árabes, turcos y cristianos; la puerta tiene una cornisa y frontón con un relieve de la Abundancia en su tímpano y, sobre él, figuras aladas de la Fama y la Victoria ofreciendo coronas al vencedor y acompañadas de geniecillos. El segundo cuerpo de esta portada es corintio, y sus dobles columnas se apoyan en pedestales con relieves que forman una balconada. La portada del lado occidental, que se considera la principal entrada del Palacio, es de orden dórico, con cuatro grupos de columnas dobles estriadas, cuyas basas y capiteles están preciosamente adornados.

Entre las columnas se abren tres puertas: la central, de gran tamaño, sirve de apoyo a la estatua de una mujer que sostiene una granada simbólica en una de sus manos y extiende la otra en ademán de señalar, como haciendo al Emperador la ofrenda del palacio. Las otras dos puertas son más pequeñas y están adornadas con grupos de frutas en ménsulas y con medallas en sus tímpanos. Sobre estas portadas aparecen medallones enmarcados en piedra serpentina. En cuanto a la fachada oriental (mirando a Santa María de la Alhambra), ocupa su centro una puerta en cuyo dintel aparece grabada la inscripción «Imp. Caes. Karolo V».

El patio, en alto, es por su grandeza y suntuosidad, una de las más bellas creaciones del Renacimiento. Su amplio círculo, de 30 m. de diámetro, ocupa el centro de la construcción y le rodea un ancho pórtico con 32 columnas dóricas. Las columnas, de piedra pudinga del Turro (Loja), corresponden a otras tantas pilastras que decoran el muro del claustro, entre las que se abren arcos, hornacinas y puertas para comunicar con las diversas dependencias del edificio. Igual disposición ofrece la parte alta, que tiene columnas jónicas apoyando un entablamento de piedra de Elvira que forma un anillo de sorprendente ejecución.

Detalles decorativos y simbolismo

La portada principal esta concebida como un doble arco triunfal, los trofeos y victorias de la parte baja sirven de complemento a los relieves sobre la fábula de Neptuno que, como las alegorías de la Historia y la Fama, flanquean la elegante serliana de la zona alta. En la fachada del palacio son cuarenta. Las diez que van adornando las tres esquinas son argollas de forma amorcillada unidas por unos mascarones y sujetadas al muro por cabezas de águilas que sostienen el aro con sus picos y lenguas. La simbología del águila en la corte de Carlos V está suficientemente clara. lee el lema de Carlos V en francés Plus Oultre.

La construcción pasó por varias etapas, y hubo de buscarse financiación mediante los impuestos que debían pagar los moriscos a cambio de conservar algunas de sus costumbres. Posteriormente hubieron de buscarse otros recursos procedentes del Alcázar de Sevilla y los azúcares granadinos.

fachada del palacio Carlos V en Granada (fachadas y portada principal)

Granada de Cerca T01-02. Palacio de Carlos V

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